COLOMBIA EXPORTA ESPOSAS AL MUNDO

A través de unas 35 agencias matrimoniales formalmente establecidas en las principales ciudades de Colombia, centenares de hombres extranjeros, principalmente estadounidenses y canadienses, dejan en el país miles de dólares en viajes destinados exclusivamente al propósito de buscar esposa y contraer matrimonio en forma legal.
En el 2000, el principal de estos establecimientos en Bogotá, Latin American Indroductions (LAI), consiguió casar a 85 colombianas con extranjeros y calcula que este año la cifra será superior a 60.
''Las colombianas son a las mujeres lo que el champaña a los licores'', contó Claudia Amaya, gerente general de LAI, que le oyó exclamar recientemente a uno de los extranjeros inscritos en su compañía.
La soledad es la circunstancia que más empuja a los hombres europeos y norteamericanos a buscar esposa, de acuerdo con la opinión de voceros de varias agencias consultadas.
La atracción que ejercen las colombianas sobre ellos se debe a que las consideran ''bonitas'', ''serviciales'', ''sexis'' y ''fieles''. En cambio, ''las gringas no se contentan con nada, mientras que las colombianas quedan agradecidas con la sinceridad y sensibilidad'', declaró a través de un intérprete un estadounidense que viajó a Bogotá para conocer a un grupo de mujeres cuyas fotografías vio originalmente en la Internet, en la página WEB de LAI.
Ellas, por su parte, están convencidas de que los colombianos son ''infieles", "machistas'' e ''irresponsables'' mientras que a los extranjeros en general los tienen por ''tiernos'', ''generosos'' y "buenos maridos''.
Sin embargo, voceros de varias agencias explicaron que la predilección por los norteamericanos y los británicos también está asociada en alto grado a la esperanza de mejorar las condiciones de vida que tienen en Colombia, subrayadas generalmente por la falta de oportunidades, la violencia y altos índices de desempleo. También pretenden elevar el status social que los colombianos, según creen algunas, no les pueden brindar. ''Esto no quiere decir'', advirtió, "que en este tipo de uniones no exista franqueza, sentimientos de fidelidad y empatía''.
En los listados de mujeres interesadas en conseguir maridos extranjeros que ponen a disposición de sus clientes las principales agencias matrimoniales, se encontraron ex reinas de belleza, actrices, modelos, congresistas, ejecutivas y un par de funcionarias de la Presidencia de la República, cuyas identidades pertenecen a la privacidad con que se manejan esos registros.
Entre quienes han contraído matrimonio este año con colombianas está un policía de Florida y un primo hermano de un astronauta.
La mayor parte de los hombres interesados en conseguir esposas colombianas provienen de la Florida, Texas y Minnesota. Además, está aumentando la demanda de parte de alemanes, ingleses y españoles.
Cerca de 50 por ciento de los hombres suele ser divorciado y la edad promedio oscila entre los 42 y los 52 años de edad.
En cuanto a las colombianas, las divorciadas significan cerca de 23 por ciento en este mercado de la atracción, y sus edades fluctúan entre los 20 y los 35 años.
De acuerdo con Alejandro Zabaleta, funcionario de una agencia matrimonial de Bogotá, es frecuente que algunos extranjeros no se sientan atraídos por las mujeres que les presenta la compañía al llegar, y entonces recurren a la propaganda abierta en periódicos y canales de televisión locales. El producto que ofrecen son ellos mismos y la agencia les prepara la estrategia publicitaria.
El acceso inicial a la inmensa oferta de colombianas buscando esposo, los extranjeros lo consiguen a través de páginas de la Internet en las que pueden ver fotografías mediante el pago de franquicias de diverso tipo y duración que oscilan entre los $100 y los $600.
Para tener trato directo con las seleccionadas, los socios de LAI pueden adquirir paquetes turísticos adicionales de $675 para los estadounidenses, que les dan derecho a alojarse durante una semana en un hotel de la compañía, asistir a múltiples actos sociales con las mujeres a las que desean conocer y asistir a paseos por fuera de la ciudad.
Zabaleta reveló que muchos de los extranjeros han comenzado a aprovechar sus viajes para someterse a cirugías estéticas, dentales u oculares para mejorar su figura, en vista de que la calidad de esos tratamientos en Colombia está a la altura de los mejores del mundo y sus precios son varias veces menores que los ofrecidos en países del primer mundo.
Las mujeres, por su parte, pagan alrededor de $80 para aparecer en las listas de pretendientes.
Zabaleta sostiene que no todos los extranjeros que vienen se casan. Sin embargo, algunos se esfuerzan por no regresar solos, como un estadounidense que no se interesó por ninguna de las potenciales esposas que le presentaron y optó por casarse con una jovencita de 18 años que vendía caramelos en la calle, mantenía a su bebé en una caja de cartón y vivía en una covacha de los suburbios. La matriculó en una academia de idiomas para que aprendiera inglés, en otra de glamour y en una tercera de conducción de automóvil antes de celebrar la boda en el hotel más elegante del norte de Bogotá y viajar a Denver, Colorado, con su nueva esposa y un hijo adquirido.
''Al fin y al cabo todas estamos en el mercado libre'', exclamó Zulma Vera, bogotana, trigueña y médica veterinaria, de 32 años de edad, recién casada con un próspero ingeniero de sistemas estadounidense, de 48 años, radicado en Fort Lauderdale
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